Son muy pocas las enfermedades
que excluyen la lactancia materna, ya sea por el riesgo de transmitir la
enfermedad al bebé o por los efectos secundarios del propio tratamiento. Es el
caso de una madre portadora
del virus del sida. Otro caso es la infección provocada por
el virus de la leucemia humana de células T, que
causan leucemia y algunas formas de linfoma en el adulto. Ambas se transmiten
por la leche materna. Sin embargo, los especialistas insisten en que solo se
debe abandonar la lactancia si se dispone de fórmulas adecuadas para la
lactancia artificial, ya que los estudios demuestran que si se extrae la leche
y se congela, el virus queda inactivo y luego se puede administrar al bebé.
Otras patologías que excluyen
la lactancia son: la galactosemia,
porque los niños deben recibir una dieta sin lactasa ni galactasa desde el
nacimiento, la deficiencia
primaria congénita de lactasa y la fenilcetonuria, entre
otros defectos del metabolismo de los aminoácidos.
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